De Marte sabemos que es un lugar inhóspito, con bajas temperaturas y una atmósfera casi inexistente. Sin embargo, a pesar de las condiciones actuales, hay evidencia de que, hace millones de años, una parte del hemisferio norte estuvo cubierta por un gran océano, algo que el rover chino Zhurong confirmó.
“Hace unos 3.600 millones de años, Marte tuvo un océano con soleadas playas de arena y suaves olas”. Esta es la principal conclusión de un equipo internacional de científicos que ha analizado las capas de roca del subsuelo marciano, que atestiguan que en Marte hubo un enorme océano septentrional.
La investigación se basa en los datos recogidos por Zhurong, el rover chino que entre mayo de 2021 y mayo de 2022 viajó 1,9 kilómetros por Utopia Planitia, un área que se cree que fue la costa de un océano bañado por el sol hace unos 4000 millones de años, cuando Marte tenía una atmósfera más densa y un clima más cálido.
El estudio, realizado por Estados Unidos y China, se ha publicado este lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (Pnas).
Zhurong -equipado con un radar capaz de sondear hasta 80 metros por debajo de la superficie- descubrió gruesas capas de material que apuntaban hacia arriba, hacia la supuesta costa, unas formaciones prácticamente idénticas a las que se forman en las playas en la Tierra cuando las mareas y las olas arrastran los sedimentos hacia una gran masa de agua.
Para los autores, la existencia de playas implica la existencia de un gran océano sin hielo en Marte y ríos que vertieron sedimentos al océano que fueron distribuidos por las olas a lo largo de las playas.
“La presencia de estos depósitos requiere que una buena franja del planeta, al menos, fuera hidrológicamente activa durante un período prolongado para proporcionar a esta costa en crecimiento agua, sedimentos y, potencialmente, nutrientes”, detalló Benjamín Cárdenas, investigador en la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) y coautor del estudio.
Y “las costas son lugares ideales para buscar indicios de vida en el pasado. Se cree que la vida más primitiva de la Tierra comenzó en lugares como éste, cerca de la interfaz entre el aire y las aguas poco profundas”, apuntó.
El descubrimiento realizado por el equipo científico de la misión Tianwen-1, que llevó el rover chino Zhurong a Marte, sugiere que el planeta rojo fue mucho más húmedo en el pasado. Para Hai Liu, de la Universidad de Guangzhou y miembro del equipo, esto refuerza los argumentos a favor de la habitabilidad en Marte en épocas pasadas, especialmente en la región donde aterrizó el rover. Este hallazgo apoya la hipótesis de un océano antiguo que pudo haber cubierto una gran parte del polo norte del planeta.
El estudio también ofrece nueva información sobre la evolución del medio ambiente marciano, sugiriendo que Marte pudo haber experimentado un período cálido y húmedo, favorable para la vida, que se extendió durante decenas de millones de años. Según Michael Manga, profesor de la Universidad de California en Berkeley y coautor del artículo, “las capacidades del rover Zhurong nos han permitido comprender la historia geológica del planeta de una forma totalmente nueva”.
Misiones anteriores
La posibilidad de un océano en Marte fue especulada por primera vez gracias a las imágenes tomadas por la nave espacial Viking en la década de 1970. Misiones posteriores han demostrado que, al enfriarse el planeta, gran parte del agua y de la atmósfera de Marte probablemente escaparon al espacio. Sin embargo, también se cree que una parte considerable del agua se desplazó al subsuelo, donde podría encontrarse en forma de hielo o combinada con rocas para formar nuevos minerales.
En enero de 2025, un descubrimiento realizado en el cráter Gale, lugar de aterrizaje del rover Curiosity de la NASA, reveló ondulaciones en las rocas sedimentarias del fondo del cráter. Esto sugiere que en el pasado Marte albergó antiguos cuerpos de agua líquida, sin hielo cubriendo la superficie. Además, el rover Perseverance también ha encontrado indicios de un delta fluvial en el cráter Jezero, situado a solo 2.400 kilómetros de distancia del lugar de aterrizaje de Zhurong. Se cree que ambos cráteres podrían haber sido antiguos lagos, más que océanos.