
China reaccionó rápidamente este martes a los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos, anunciando incrementos de entre el 10% y el 15% en los gravámenes a la importación de varios productos agrícolas y alimentarios estadounidenses. Esta medida agrava las tensiones comerciales entre las dos principales economías del mundo y las acerca a una guerra comercial total.
Además, el gobierno de Pekín impuso restricciones de exportación e inversión a 25 empresas estadounidenses, citando motivos de seguridad nacional. Sin embargo, en esta ocasión se abstuvo de sancionar a empresas de gran renombre, a diferencia de las represalias aplicadas el pasado 4 de febrero en respuesta a los aranceles de la administración de Donald Trump.
Este nuevo capítulo en la disputa comercial refuerza la postura de China, que ha advertido que no cederá ante presiones externas y que defenderá sus intereses económicos ante cualquier intento de intimidación.